domingo, 4 de octubre de 2009

¿La grandeza de Dios tendrá alguna medida?


Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría.
No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz.
Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. Salmo 19:1-4.

¿La grandeza de Dios tendrá alguna medida?
A lo largo de la historia hemos visto a grandes y pequeños con un propósito especial en la vida. Y en cada uno de ellos una persecución, y humillación constante. Siempre vemos á alguien tratando de someter a esa alma, al enclaustro de la muerte, y sujeción. José el soñador, y Moisés; son solo algunos perfectos ejemplos que al paso del tiempo convirtieron sus funestos inicios “por así decirlo” En el arma principal de su grandeza…
Sin embargo hoy en nuestros tiempos nos topamos a cada instante con esa clase de personas, que con su sonrisa, porte, y seguridad, que nunca nos imaginaríamos lo que paso en sus vidas…
Los golpes de la infancia, una familia desintegrada, desilusión, amargura, sufrir el que siquiera se den cuenta de que existes, que nadie te quiere, y que por ende no vale la pena vivir; son el pan diario de muchos en el mundo. Y sin darse cuenta la grandeza los rodea a solo un latir de distancia.
Este escrito lo dedico a una de esas grandes personas de las cuales Dios me ha dado la oportunidad de conocer. Su nombre es Paty. Ella es de esas personitas que a primera vista y conversación te das cuenta de que ya la conocías desde hace ya mucho tiempo. Sus ojos grandes y sonrisa de oreja á oreja, su amor por Dios y las personas, su tacto y sensibilidad al tocar temas del ser humano me hacen ver la gracia de Dios en sobreabundancia en ella. Ella es especial, como aquellos hombres de la biblia que mencione. ¿Y como es que me atrevo a decir esto? Bueno solo observa lo que dice aquí: Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Somos hijos de Dios, por eso el mundo no nos conoce, nos menosprecia, no nos entiende ó comprende, y por eso el plan del enemigo de nuestras almas, es que no resplandezca la luz de Dios, porque sabe que ese día conoceremos quienes somos en realidad, nuestra verdadera naturaleza, identidad y mayordomía.
¿Ahora entiendes el porqué sufres? Espero que sí. Es por esto que el mundo no nos conoce. No somos de este mundo, aquí estamos pero aquí no pertenecemos como lo dijo mi amado Maestro Jesús… ¿Te cuento una historia?
Un rey una mañana fue a su jardín y se encontró que todo estaba secándose y muriendo. Preguntó a un roble que estaba plantado junto a la puerta del cercado, cual era la causa. Se encontró con que el roble estaba hastiado de la vida y decidió morir porque no era alto y hermoso como el pino.
El pino estaba descorazonado porque no podía producir uvas como la vid.
La vid iba a suicidarse porque no podía mantenerse derecha y tener frutos tan hermosos como el melocotonero.
El geranio estaba enojado porque no era alto y fragante como la lila, y en fin, esta era la situación de todo lo que había en el jardín.
Cuando el rey llegó a un pensamiento, vio que su cara estaba brillante y tan contenta como siempre: “Bueno, pensamiento, me alegro de encontrar en medio de tanto desaliento una florecilla valiente. Tú no pareces estar desanimada en lo más mínimo.
“No, yo no soy de mucha importancia, pero pensé que si usted desease un roble, un pino, una vid, o un melocotonero los hubiese plantado; pero como sabía que usted deseaba un pensamiento, me he propuesto poner de mi parte todo cuanto pueda, para ser un buen pensamiento como me sea posible”
Puedes ver esto, si lo sé.

¿Existe una medida del amor? Sí, claro que si, y se llama Jesucristo… Y el habita en mi y en ti.

De su amigo y hermano Dario...